Fundamental para tener gobernabilidad, es la confianza que existe al interior del grupo que gobierna (por que es un grupito). Y si hablamos de coaliciones, como es el caso de la Concertación, esto debe afianzarse aún más. Esto, por que la diversidad ideológica de la Concertación impide que sea ese el consenso. Es necesario que la entre los cuatro partidos exista esa confianza, que un partido pueda tranquilamente para su casa, sin el temor que los aliados lo van a destruir en pelambre. Eso también se llama lealtad, cosa que hoy en la política no vemos mucho. La política hoy carece de autocrítica, prima el egoísmo y además en las negociaciones se olvidan de la gente. No sólo de los electores, sino de todos, pensando en un par de puestos de trabajos, convirtiéndose esa en la única razón por la que un partido apoya o no al partido. Lo que cree quien firma esta columna, es que por sobre todo se debe llevar el socialismo a las calles, no a la oficina o a la cantina. El proyecto de los socialistas debe llegar a poblaciones, escuelas, hospitales, a los pobres, a la clase media... Nuestro deber es salir y acercarnos a la comunidad, como lo haría un socialista.
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